lunes, 10 de septiembre de 2012

El ejercicio provoca hambre y hace que se ingieran más alimentos


Alguna spersonas ven el ejercicio físico con ciertop recelo cuando se trata de adelgazar o controlar su peso. Una de las causas de esto es la creencia de que el ejercicio estimula el apetito y, por tanto se ingieren más alimentos de lo normal.
El apetito es una tendencia psíquica que está inluida por muchos factores. El centro del apetito en el hipotálamo, un área del cerebro que funciona como termostato que inicia la conducta de comer y después la para.

Así ocurre que una persona sedentaria que empieza a hacer ejercicio físico con el propósito de perder peso, sufre un incremto del apetito, lo que puede producir, a su vez, un deseo de ingerir alimentos muy superior al gasto calórico generado por el ejercicio. La conclusión a la que podría llegar este sujeto, a través de su experiencia personal, es que el ejercicio físico engorda.

Hay que destacar que el mecanismo de la ingesta de alimento cuando se realiza ejercicio con el fin de adelgazar, se regula a medio plazo, no inmediatamente. Con el entrenamiento se producirá una dismunución de la sensación de apetito tras el ejercicio, siempre que se realizce a la intensidad adecuada. estudios recientes han demostrado que el ejercicio moderado tiende a disminuir el apetito durante varias horas después de realizar el ejercicio, y que durante este tiempo es necesario cubrir las necesidades hídricas del organismo.

La idea de que hacer ejercicio provoca un aumento de la sensación de hambre es real cuando la intensidad del ejercicio es elevada. En este caso el organismo consume glucosa durante el ejercicio, produciendo un descenso en las reservas y en sangre, que esyimula el centro del hambre del hipotálamo aumentando la necesidad de ingerir alimentos hasta que los depósitos de glucosa se llenen de nuevo.
Los hidratos de carbono se almacenan en el hígado y en los músculos como moléculas de glucosa, conocidas como glucógeno. El aporte hepático es una reserva que ayuda mantener el nivel de azúcar en sangre, el cual es, una fuente de energía esencial para el cerebro. El glucógeno muscular es el carburante que se utiliza en las potentes contracciones de alta intensidad. Un eejrcicio aeróbico a una intensidad ligera-moderada no produce un gran descenso de la glucosa y, por el contrario el uso de la grasa, logrando el objetivo propuesto siempre a medio y largo plazo.

Resumen de la falsa creeencia
Exsite la creencia de que el ejercicio causa inevitablemente un amento del apetito, de manera que cualquier gasto de calorías provocado por el ejercicio físico se contrarresta rápidamente con un aumento proporcional del consumo de comida.

La sensación de hambre depende, entre otros factores, de los niveles de azúcar en sangre. Cuando se raliza un ejercicio muy intenso que utiliza la glucosa como energía, disminuye la glucemia, y se desencadena la sensación de hambre. El ahmbre corresonde a la necesidad fisiológica de comer, de calmar una sensación de falta de energía. La ingesta de alimentos disminue rápidadmente esta sensación produciendo una impresión de binestar. Si, por el contrario, el ejercicio es de intensidad ligera o moderada, al usar grasas como fuente de enería la sensación de hambre no es estimulada.

2 comentarios:

  1. Es mentira, peso 20 kilos y corro como un negro y no tengo hambre

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